Preludio

Preludio

No dedicaré este espacio a describir o criticar los variopintos acontecimientos culturales a los que suelo asisitir; ya hay quien hace eso en diversos lugares.

Yo trataré sobre un elemento ineludible: el vulgo que "asiste"; elemento sine qua non, y no por imprescindible, todo lo contrario -para algunos pocos-, sino porque no hay nada que hacer con la masa amorfa que todo lo obstruye.

Las reflexiones aquí desarrolladas tienen el doble propósito de comprender al otro (sea quien sea, a pesar de la indiscreción) y de sublimar mis enojos. Vale.

viernes, 31 de agosto de 2012

Mi mundo al revés

¿Acaso algo más significativo del mundo en que vivimos (ignoro si tiene que ver con la modernidad) que compañías como "Biomédica de referencia" me envíe un correo electrónico felicitándome por mi cumpleaños? Ni ayer ni hoy por la mañana recordé que debía ser celebrado. El tema da para un largo ensayo, yo estoy en contra de su celebración, me trae más angustias que otra cosa. Sin embargo ése, es problema mío. 

La mitad de mis festejos los pasé en una oficina del SAT, en donde el empleado fue muy amable. El mismo pelmazo que hace un mes fue muy grosero. Yo se lo atribuyo a cambios hormonales y a que hoy se me proporcionó una encuesta para evaluar el servicio. Encuesta que no entregué, ya que el día de hoy fue una excepción. He intentando realizar el mismo trámite cuatro veces, y aún no lo puedo dar por concluído. 

El resto de mi mañana pasó en un banco, tratando de solucionar parte del problema del SAT. Lo extrañísimo es que la última vez que hice eso en un banco, un cajero impertérrito me dijo, lleno de seguridad y confianza, que lo que yo le pedía era imposible. Y hoy, una amable jovencita, luego de rebuscar en su computadora y hacer como que me hablaba logró, sin ningún problema, resolverme, por ahora, la vida. 

Mañana voy a una boda al centro, ojalá Lópéz haga su marcha, así tendré más razones para quejarme.