Preludio

Preludio

No dedicaré este espacio a describir o criticar los variopintos acontecimientos culturales a los que suelo asisitir; ya hay quien hace eso en diversos lugares.

Yo trataré sobre un elemento ineludible: el vulgo que "asiste"; elemento sine qua non, y no por imprescindible, todo lo contrario -para algunos pocos-, sino porque no hay nada que hacer con la masa amorfa que todo lo obstruye.

Las reflexiones aquí desarrolladas tienen el doble propósito de comprender al otro (sea quien sea, a pesar de la indiscreción) y de sublimar mis enojos. Vale.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

10. De tortillas y música barroca


Me gusta separar las tortillas. Es casi increíble que en 2012 (hasta suena raro decirlo así, no es como decir 1980) aún haya que hacer esta antiquísima actividad para que no se peguen. Una por una y con cuidado, las tomo tibias con las yemas de mis dedos y poco a poco se quiebra su fraternal comunión. Sólo así se redescubre que las tortillas tienen haz y envés; un lado cóncavo y otro convexo, aunque prácticamente no se note. Su dulce olor a masa cocida se corresponde exactamente con su tierna textura. Separar tortillas no es un “arte”, pero debe hacerse con cuidado, vigilando la respiración para que el haz de una no se rompa al quedarse adherido al envés de la siguiente. Siempre que se haga con la calma suficiente, permite que uno se despegue del mundo y sólo piense en la delicada piel amarillenta de un taco de aguacate.

            Para quien no tiene el honor, aprovecho para presentarle al contratenor Philippe Jaroussky, junto con Christina Pluhar, directora del conjunto L’Arpeggiata. Va una pieza hermosa anónima del siglo XVII (tomada de un libro anónimo milanés de 1657), en italiano, conocida como: “Ciaccona di Paradiso, e dell’inferno”. La voz de los contratenores es muy especial, para mi gusto es la más delicada, pues si no es perfecta, por la falta de costumbre, rápidamente molesta. Sin embargo, el buen Philippe tiene la maravillosa capacidad de conmover plenamente, con un fino sentido del humor. Por otro lado, l conjunto L’Arpeggiata se dedica a realizar interpretaciones históricas, y qué interpretaciones, son hermosísimas y profundamente conmovedoras. Transcribo aquí la letra para el curioso escucha-lector. ¡Buen provecho!




“Ciaccona di Paradiso e dell’inferno”

O che bel stare è stare in Paradiso
Dove si vive sempre in fest’e riso
Vedendosi di Dio svelato il viso
O che bel stare è star in Paradiso.

Ohimè che orribil star qui nell’inferno
Ove si vive in pianto e foco eterno
Senza veder mai Dio in sempiterno
Ahi, ahi, che orribil star giù nell’inferno.

Là non vi regna giel, vento, calore,
Che il tempo è temperato a tutte l’hore
Pioggia non v’è, tempesta, nè baleno,
Che il Ciel là sempre si vede sereno.

Il fuoco e ‘l ghiaccio là, o che stupore
Le brine, le tempeste, e il sommo ardore
Stanno in un loco tute l’intemperie
Si radunan laggiù, o che miserie.

Havrai insomma là quanto vorrai
E quanto non vorrai non haverai
E questo è quanto, o Musa, posso dire
Però fa pausa il canto e fin l’ardire.

Quel ch’aborrisce qua, là tutto havrai
Quel te diletta e piace mai havrai
E pieno d’ogni male tu sarai
Dispera tu d’uscirne mai, mai, mai!

O che bel stare è star in Paradiso
Dove si vive sempr’in fest’e riso
Vedendosi di Dio svelato il viso
O che bel stare é stare in Paradiso.